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    El rizo combustible. Tema: Un Bucle

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    Laura.

    Mensajes : 2
    Fecha de inscripción : 21/01/2016
    Edad : 17

    El rizo combustible. Tema: Un Bucle

    Mensaje por Laura. el Vie Abr 22, 2016 10:00 pm

    Me sobresalté, se había apagado.

    Amaba a los árboles, excedían mi mirada de Tierra,  se distinguían del espacio, rebasaban cualquier descripción. Los vi, por primera vez, unos años después de nacer. Andaba algo triste, enrutinada, me había aburrido de existir. ¿Para qué?, me preguntaba. Ese día, cuando estaba volviendo de la Institución donde estudiaba, me crucé con Damián. Damián vivía en la calle, tendría unos 30 años, quizás más, probablemente menos. Nadie le prestaba mucha atención, cuando lo hacían solía ser para luego cruzar de vereda. Lo veía seguido, pero, así como todos, pasaba de largo, estaba más preocupada por no perder tiempo, llegar a casa. Pero esa vez me detuve. Sus ojos se encontraban emocionados, mirando fijamente algo en su mente. Lo miré y me devolvió la mirada, una lágrima como cadena. Pensé que quizás lo estaba molestando y le pedí disculpas, sin embargo, comenzó a hablarme. Me agradeció por no esquivarlo, me sentí pésima, ya lo dije, nunca le prestaba atención. "¿Viste las hojas?", yo sin comprender. Se dio cuenta, me explicó. "Puedo vivir por los árboles". Mis ojos se encontraban conmocionados, mirando fijamente el rostro de Damián. Mi mente no controlaba mis pensamientos. Yo también quise llorar. Lloré por él, porque nunca lo ayudé, porque se tuvo que refugiar en los árboles, pero también lloré porque encendió algo en mí. Desde ese día admiré a los árboles.

    Mi interés no explotó completamente de un segundo para otro, al principio creí eso, por haber sido esa luz que me llevó a sentirme viva de nuevo, pero la realidad es que había ido creciendo. Por dos meses charlé con Damián cada vez que lo veía, a veces hablaba, otras escuchaba. Pasado el primer mes se había unido mucha gente al grupo. Ya no lo esquivaban. Al cumplirse los dos meses, se lo llevaron. El Gobierno había hecho presencia, los funcionarios lo dejaron tirado en una calle poco concurrida. Lo dejaron cuando nadie pasaba, sangrando, ¡sangrando!, exhalando un último suspiro. Así lo ayudaron. Los árboles estaban tristes. Los amé, dejé de caminar haciéndoles caso omiso, como en su momento hacía con Damián, ya no volví a pensar que solamente servían para darme qué respirar.

    Árboles, instrumentos del viento, con sus hojas sin fin. ¡Qué hermosas pinceladas hacían sobre las calles al llegar el Otoño!, cuánto alegraban el verano. Árboles, arbustos, únicos, todos. Unos lucían sus flores y nos compartían sus aromas. Otros se erguían imponentes. Formaban patrones que se apreciaban de mil maneras. Todos. Todos me parecían perfectos. Diferentes y perfectos. Ninguno más que otro. Hasta esos árboles maltratados, muertos, hasta esos guardaban algo de aquella magia. Me daban felicidad, quiénes me hablaban me lo decían, que parecía estar mejor, viva.

    Hubo otra jornada inolvidable. Ese día también volvía de la escuela, habíamos debatido sobre la Alegoría de la caverna. Caminaba alegre, emocionada de los árboles. Respiraba. En un momento, algo captó toda mi atención. Un bucle. Emergía de la tierra majestuosamente. Como si ahí hubiera comenzado todo. Fue una grata sorpresa. Ese árbol sobresalía por sobre los demás. No lo había visto hasta ese momento, cosa extraña, a la vuelta de casa. A mí mente vino el tema que habíamos visto en clase. Desde que amaba a los árboles los consideraba a todos perfectos, pero vi al bucle. Los demás eran las sombras en la caverna, éste árbol, arbusto, lo que fuera, era el perfecto. Los primeros días pasaba y lo saludaba. Vivía mi vida tranquilamente. Sonreía como nunca. Luego decidí salir de mi casa más temprano, para admirarlo, hasta que dejé de ir a estudiar, no podía aprender más que del bucle. Tenía que pasar, darme cuenta... de a poco deje de ir por las calles relajada, tenía que llegar a verlo. Cada hora era un paso adelante, lograr estar más cerca espiritualmente de esa deidad. Su cuerpo, con su forma de bucle, se extendía hacia el infinito. Creo que el infinito se extendía hacia él. Su esqueleto ramificado parecía tejido por el par de manos más hábiles. Corteza magnifica, las gotas de lluvia se peleaban para poder acariciarla, rodear esas ramas. Viéndolo supe más que nunca, tuve todas las respuestas a esas preguntas filosóficas que nos hacemos... ¿para qué estamos?¿cómo empezó todo?. Tenía respuestas, pero ya no las requería, la deidad me abría el camino. Creció frente a mí, desfigurando aquello que consideraba realidad, todo comenzó a oscurecer a nuestro al rededor. Me interné en energía con su cuerpo atirabuzonado, ¿cómo podía ser algo tan increíble? Ese rizo de madera parecía unirse al cielo. Caí por sus raíces, siempre mirándolo. Pasaron las estaciones y ni así le quité mi alma de encima. Finalmente, el mundo se derritió a mi alrededor, no sé si el ambiente era oscuro, claro o de mil colores. El tiempo siempre había sido una ilusión. Una llama evaporó mi cuerpo, viví en ella. Mirando el bucle. En ese lugar que quizás había sido parte de un sueño, la Tierra, hubiera dicho que era feliz, pero no existían palabras que importaran.

    Un rayo congelado atravesó mi alma. Me sobresalté, se había apagado. Volvió a aparecer mi forma y con ese peso, volví a caer. La oscuridad tomó tintes azules y me llevó al mundo en el que nací. Ahí estaba, el bucle, muerto. Parecía de carbón. Sentí frío. Toqué parte de su vieja madera, pétrea. Recordé todo lo que habíamos pasado, una visión apareció, retorné a la bella realidad, volví a verlo, vivo. Pasé mucho tiempo de esa manera, ahora podía saber que las horas y los años pasaban, el mundo con ojos era así. Lloré, me alejé del árbol. Llegué a mi casa sin saber qué día o año era. No volví a mirar las calles, no sé que pasó. Se había apagado, llevándose parte de mí. Pensar que amaba a los árboles, que creía que excedían mi mirada de Tierra. Sin conocer al rizo celestial, se distinguían del espacio, rebasaban cualquier descripción. Los vi, por primera vez, unos años después de nacer, como una revelación, el bucle aún no se había mostrado ante mí. Andaba algo triste, enrutinada, ¿cómo pude haber sentido eso? ¡si todavía las ramas más perfectas no habían fallecido ante mí, mientras observaba mi recuerdo de sus hojas titilantes!. Creo que existió un tal Damián, que vivía en la calle, ¿30 años?, probablemente menos...


    Última edición por Laura. el Vie Abr 22, 2016 11:12 pm, editado 1 vez
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    AoNeKo

    Mensajes : 28
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    Re: El rizo combustible. Tema: Un Bucle

    Mensaje por AoNeKo el Vie Abr 22, 2016 10:40 pm

    Me re atrapó :O Se me hace enroscado pero precioso, justo como el tema (coincidencia quizás)
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    Laura.

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    Edad : 17

    Re: El rizo combustible. Tema: Un Bucle

    Mensaje por Laura. el Vie Abr 22, 2016 11:23 pm

    Ay, gracias <3 Lo escribí escuchando esto, por si les pinta fijarse. https://www.youtube.com/watch?v=M_vi67SHU4E
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    Kaneís
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    Re: El rizo combustible. Tema: Un Bucle

    Mensaje por Kaneís el Sáb Abr 23, 2016 12:32 am

    Si te esforzás un poquito más quizás alcances la idea de bucle y superes la realidad sensible (?)

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    Re: El rizo combustible. Tema: Un Bucle

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